La Consejería de Agricultura y Desarrollo Rural organiza en Casar de Palomero unas jornadas sobre el cultivo de cerezo y olivar en zonas de montaña

10/05/2010
Ambas actividades formativas han sido organizadas a petición de la propia cooperativa agrícola de la localidad hurdana, donde prácticamente todos su cultivos (olivar y cerezo) están plantados en terrazas o bancales que, por un lado, dificultan las labores de cultivo pero, por otro, frenan la erosión y corrimiento de tierras

La Consejería de Agricultura y Desarrollo Rural, a través del Centro de Formación del Medio Rural de Moraleja, pondrá en marcha dos jornadas en la localidad de Casar de Palomero dedicadas a los cultivos de cerezo y olivar en zonas de montaña. La primera de ellas, concretamente la del cultivo de cerezos, comenzará mañana lunes, 10 de mayo, y la segunda, referente al olivar, empezará el próximo día 17 de mayo.

El objetivo de estas jornadas es que los alumnos aprendan cuáles son los tratamientos y el procedimiento más eficiente para extraer una mayor rentabilidad a este tipo de actividades agrícolas, en zonas en las que predomina una orografía de montaña y en donde se requieren tratamientos específicos del suelo que ayuden a combatir los problemas de erosión y el aprovechamiento eficaz del mismo para aumentar la productividad y eliminar costes.

De 15 horas de duración cada una y en horario de tarde, los alumnos recibirán formación con respecto a los sistemas de cultivo y laboreo en olivares y cerezos y la lucha contra la erosión del suelo, además de la fertilización y el abonado específico, el uso de plaguicidas y el sistema adecuado para la recolección de los frutos, teniendo en cuenta la pendiente y fragosidad del terreno montañoso así como los riesgos laborales que se pueden presentar en estos tipos de cultivo.

Estas actividades formativas, cofinanciadas con el Fondo Social Europeo, han sido organizadas a petición de la propia cooperativa agrícola de la localidad hurdana, donde prácticamente todos su cultivos (olivar y cerezo) están plantados en terrazas o bancales, que, por un lado, dificultan las labores de cultivo pero, por otro, frenan la erosión y corrimiento de tierras, sobre todo en años tan lluviosos como éste. Sendas jornadas pretenden hacer frente a esta problemática para que los agricultores del norte de la región puedan adaptar su actividad a las necesidades reales del terreno.

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